Docencia universitaria, en los tiempos de covid 19, incertidumbres y potencialidades.

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Docencia universitaria, en los tiempos de covid 19, incertidumbres y potencialidades.

Las condicionantes psico sociales del COVID 19 han comenzado a presentarse en la población del país desde los primeros días de establecida la pandemia. Luego de que las autoridades político sanitarias han decidido que las cuarentenas en conjunto con el estado de excepción constitucional, sean algunas de las herramientas para controlar la pandemia, restringiéndose así la movilidad y libre contacto de millones de personas. Tales acciones han traído como consecuencias la pausa de actividades laborales y familiares, distanciamiento físico y uso de mascarillas, desinfectantes y alcohol gel como un contexto en el cual se ha desarrollado la vida cotidiana desde marzo del año 2020.

Las instituciones de educación en general y de educación superior en particular, debieron adecuarse a este nuevo contexto, implementando de forma rápida y progresiva el cambio de modalidad de labores desde la presencialidad a la telepresencialidad. Aquellas instituciones que no lograron de forma significativa desarrollar nuevas plataformas de interacción entre el cuerpo docente y administrativo con sus estudiantes tuvieron grandes consecuencias, reflejadas en la disminución de matriculas y una fuerte desconfianza de aseguramiento de la calidad en sus procesos de enseñanza-aprendizaje.

El desafío para los docentes universitarios ha sido de un enorme aprendizaje, al adecuar sus estrategias de enseñanza a este nuevo contexto, en el cual, el uso de nuevas tecnologías, recursos multiplataforma y vínculo permanente con los estudiantes han sido las tónicas. Cada uno de estos factores ha traído un estrés mayor, incidiendo en desgaste psicoemocional y en el progresivo deterioro del entorno social de los trabajadores de la educación, lo cual ha impactado de forma negativa en la vida cotidiana de miles de profesores a lo largo del país.

A modo de estudiar tales procesos, la dirección de aseguramiento de la calidad y acreditación de Universidad la República de Sede Rancagua, diseñó e implementó un estudio denominado “Educar desde la incertidumbre. Adaptación e innovación en la labor docente” El cual tuvo como objetivo general: describir la percepción sobre la Educación en modalidad telepresencial impartida a nivel nacional por parte de las y los docentes de Universidad La República, durante el año 2020 a partir de la contingencia de COVID 19. Uno de sus puntos específicos estuvo dirigido hacía la descripción de las afecciones psico emocionales de los docentes. Quienes en más de un tercio han estado vinculado a esta institución por más de 5 años y del cual en un mismo porcentaje son mujeres, el rango de edad indica que más de la mitad son menores a 49 años.

En este contexto, se ha observado que el área de mayor impacto provocado por la Pandemia por Covid 19, fue área Social (41,7%) considerando que cumplen un rol central durante y después de situaciones de crisis, ya que son la primera línea de contención a los estudiantes y establecen canales de comunicación básicos para cumplir con los objetivos educativos.

En tal sentido uno de los docentes consultados comentó que:

“La Incertidumbre de cómo se proyecta la vida entre las personas, dado el desconocimiento del manejo de la pandemia y los impactos en el desarrollo de la vida, que se conocía como normalidad

Otro de los resultados de mayor relevancia respecto a la incidencia emocional de la pandemia fue que, un 82,9% de los encuestados estableció algún tipo de afectación, más de la mitad de este grupo comprende que ha sentido ansiedad, en un 51,2%, desánimo con un 24,4%, sentimientos depresivos en un 4,9%. Incluso un 2,4% de los docentes encuestados han debido recurrir a asistencia profesional en salud mental.

 

Derivado de ello, se ha generado la necesidad urgente de adaptación por parte de docentes al contexto telepresencial, con el consiguiente factor estresor que conlleva tal cambio, manifestado que en muchos casos no se encontraban preparados para tal transición.

Las actividades remotas o de teletrabajo han exigido la implementación de cambios en las estrategias de enseñanza-aprendizaje: Trabajar con más de una plataforma, con diversidad de recursos didácticos, lidiar con la calidad de la conexión a internet, horarios extendidos para responder a las inquietudes del estudiantado, etc. En algunos casos, la modificación del lugar de realización de clases ha transformado las casas en aulas, las cuales, en algunos casos, no disponen de la infraestructura necesaria para la adecuada exposición de contenidos, calidad de sonido o conexión de internet, lo cual perjudica la dinámica académica. También algunos docentes han expresado que tal modificación vulnera la utilización de los espacios en los hogares, modificando la intimidad y cotidianeidad de la familia, la cual debe adaptarse a las nuevas dinámicas de la labor docente.

En tal sentido la Psicóloga y jefa de carrera de Psicología de Universidad la República Sede Rancagua, Paula Daza, comenta que:

“Indudablemente la salud mental y por tanto la calidad de vida de los y las docentes se ha visto afectada durante esta pandemia. Si partimos de la base de que toda situación nueva genera un estado de  alerta, sumado a que ésta en particular trae consigo la posibilidad de muerte, ponemos al ser humano en uno de sus puntos de ansiedad más críticos, ya que, si bien la muerte es una de las certezas que tenemos en la vida, hacerla presente a través de la incertidumbre de los aspectos experimentales del Covid-19, hace que puedan tambalearse los cimientos en los que sustentamos nuestra existencia.

Si a esto le sumamos el rol docente, esencialmente en cuanto a la contención de sus estudiantes, como fuente de comunicación directa de las problemáticas emergentes, que ya no sólo tiene que ver con aspectos académicos, sino de la vida del estudiante, entonces se movilizan los aspectos más profundos de la sobrevivencia, la empatía y la necesidad de colaboración mutua.

No es en vano que el estudio de DAC ULARE Rancagua lleve por nombre “Educar Desde La Incertidumbre”, ya que es eso exactamente a lo que nos hemos enfrentado en casi 2 años de pandemia. El subtítulo: “Adaptación e innovación en la labor docente” nos lleva a reflexionar justamente acerca de la capacidad adaptativa humana como indicador de habilidades sociales y cognitivas, por lo que ha puesto a prueba todas las habilidades de enfrentamiento. No es raro que el estudio haya arrojado más del 80% de docentes que manifiestan sentirse afectados emocionalmente, con altos indicadores de ansiedad y desánimo, incluso depresión y la necesidad de recurrir a apoyo profesional para restablecer el equilibrio emocional. Nos lleva a reflexionar acerca del actualmente denominado Síndrome Pandémico, el cual incluye esta sintomatología, sumándole el burnout, insomnio, irritabilidad e incluso desesperanza. Entonces surge la pregunta ¿Quién cuida al cuidador? ¿De dónde saca fuerzas el y la docente para continuar su despliegue profesional? …. Surge así la palabra Resiliencia, ya que a pesar de los altos niveles de afectación emocional, la labor docente continuó en manos de la responsabilidad de transmitir seguridad en un mundo incierto.

La telepresencialidad invitó al trabajo a pasar a nuestros hogares, quedaron al descubierto nuestros estilos de vida, nuestras mascotas se pasean frente a la cámara durante la clase, incluso un hijo puede ponerse a llorar durante una evaluación, entonces ¿cómo lidiamos con todo eso? Siempre existen muchos caminos, pero los radicalizaremos en dos: Vivir la labor docente en angustia y frustración o Vivirla en aceptación y resiliencia. Tuvimos que ‘Imaginar a Sísifo cargando su piedra dichoso’ como diría el filósofo Albert Camus.

Cabe mencionar que nuestros estudiantes han sido fuente de energía, ya que en ellos y ellas pudimos observar las caídas y la fortaleza para volver a ponerse de pie, eso indiscutiblemente llenó nuestra vocación docente de la motivación necesaria para continuar.

Por lo tanto, la invitación es a poner en práctica el mensaje del logoterapeuta Viktor Frankl ‘Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de cómo responder a esas circunstancias’… A pesar del encierro, aquí adentro de nuestra psique, somos Libres.”

Complementando aquello, un estudio publicado recientemente en por Beatriz Ribeiro, Fabio Scorsolini-Comin, Rita Dalri, establece que “la exposición de los docentes a los riesgos psicosociales derivados del trabajo realizado en el entorno escolar y también como una posibilidad futura para la ejecución del teletrabajo, que implica una mayor exposición a la depresión, el estrés y una disminución de la salud mental (…)En la situación actual la sobrecarga laboral puede incrementar el horario de trabajo, reduciendo los tiempos de descanso y recreación de los docentes y, por consiguiente, disminuyendo su calidad de vida (…)La literatura también señala que existe una relación entre las condiciones de trabajo inadecuadas de los docentes y las consecuencias biopsicosociales, como el estrés, la disfonía o los problemas relacionados con la voz, la inactividad física en el tiempo libre y la ansiedad”

Diversos estudios internacionales (Johnson et al., 2005; Maslach, 1993) han calificado a la docencia como una profesión con altos niveles de estrés debido al grado de compromiso emocional docente-estudiante. La investigadora Verónica Cabezas ha señalado que un largo periodo de pandemia nos ha dejado un aumento de los estresores, tanto a docentes como estudiantes, lo que incide negativamente en el proceso enseñanza aprendizaje. En otras palabras, si disminuye el bienestar docente afecta el aprendizaje de sus estudiantes.

Con ello señalamos que el presente estudio establece la imperiosa necesidad de definir el bienestar docente como un elemento relevante de ser considerado y desarrollado por las Instituciones de Educación Superior, siendo estratégico en el clima y del proceso enseñanza aprendizaje del aula, más aún en el contexto actual de pandemia vinculado a la telepresencialidad de alta demanda y las exigencias propias de las labores docentes.

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